Entrad Hijos Mios

Sientáte y disfruta del paseo...

Tu pensamiento no volvera a ser el mismo...

De Mente siniestra poetiza...


Demente y siniestra poetiza ...

Elógiame Locura Mia

Elógiame Locura Mia
Sueños Ajenos Duermen en mi Alcoba

29/11/08

Era una conversación de varios

Varios locos encerrados

Encerrados en palabras no pronunciadas

Pronunciadas letanías de amanecer

Amanecer no pareceme tan fácil

Fácil-mente me conmueve el no-ser

Sero poeta o profeta me prometen

Prometen lo que no va a suceder

Suceder-nos unos a otros en el tiempo

Tiempo que me mata sin saber

¿Saber, inteligencia o erudito?
Arte sin palabras desbocado

Ruta del lenguaje sin final


Tono de tu boca lascerada


Una risa rota en el vagón


Roja tu lascivia envenenanda


Ojos de mi sangue que te ven



18/10/08

Fobia al Futuro

La luna ya no brillará sus galas,
puesto que el sol ha muerto.
Sin sol no hay amor,
y sin amor no hay luna,
y sin luna, sus hijas, las estrellas
morirán poco a poco,
una por una, con cada atardecer.
Y sin sol, sin luna y sin estrellas,
nada alumbrará la vieja ciudad mas
que las opacas luces, de las casas,
que se extinguen al amanecer.
Pero ya no habrá amanecer.
¡No aquí!
¡Ah! Esa ciudad.
Tan llena de ignorancia, superstición.
Tan falta de fe, esperanza y asombro.
¿Por qué?
¿Por qué se le permite al poeta
vivir en este infierno,
donde las mentes y las almas
están congeladas?
¿Por qué la humanidad permite
que se extinga el tibio fuego
del amor y el futuro?
¿Por qué ya no son capaces
de soplar para avivar la esperanza
que se está pudriendo en un charco
en medio del desierto?



Éter


Somos como plumas,
nos aferramos fuertemente a algo.
En un revoloteo salimos volando,
caemos, lento flotamos hasta el suelo,
ahí nos quedamos.
Los demás pasan sobre nosotros
sin siquiera mirarnos.
Nos pisotean, nos ensucian…
Nos ignoran.
Estáticos nos convertimos
en despojos, restos de la vida.
Ahí tirados lloramos…
Nos damos por vencidos
y nos dejamos morir.
Alguien se detiene a nuestro lado,
nos mira, sonríe y nos levanta,
para algún día
volver a dejarnos caer.
Somos como plumas.

Al final, van a morir

Tristes son las astillas que le entran a uno, como lo son los hombres cuando se enteran que algún
día van a morir. ¡Pobres! Son tan ingenuos. Se tapan la cara y lloran, no por morir, sino porque
saben que se van a quedar solos. La idea de soledad les causa insomnio. No tienen valor para
hablar del más allá, pero ¿qué hay más allá? Se aterran, sufren y lloran por algo que no conocen
y, que tal vez, ni siquiera existe. Mejor vivan sus vidas, sigan regocijándose en sus placeres y
vanaglorias, después de todo, de poco les sirve lamentarse, al final, van a morir. Yo los veo ahora,
y los veré ese día en que, ya sepultados, las lozas de sus tumbas se cubrirán de olvido, el día en
que ni los insectos los visitarán, pues al final, van a morir.