Entrad Hijos Mios

Sientáte y disfruta del paseo...

Tu pensamiento no volvera a ser el mismo...

De Mente siniestra poetiza...


Demente y siniestra poetiza ...

Elógiame Locura Mia

Elógiame Locura Mia
Sueños Ajenos Duermen en mi Alcoba
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23/3/09

Señor poder

Yo
Otro yo
Pensar y actuar
Vivir e inscribir
Crear y regcrear la vida contínuamente
aPODERarme
Ser
Ser de alguna manera todas las cosas
Asumir la muerte
Apoderarme de todas las almas que he sido
Pasar por la muerte
Que no es más que otra de las posibilidades
De todo lo que soy
Por lo que pretendo llegar a ser lo que soy
Alcanzar mi propio ser
Mi esencia
Mi poder propio
Yo
Otro yo

Emma R.O.


Emma no es una prostituta


Es sólo una mujer con la inocencia arrancada


Le pesa más el hambre que la culpa


Es una virtud de ojos claros


pisada por la necesidad


Emma anhelaba ser doctora


para salvar vidas


Hoy..


la única que le importa curar


es la suya...

18/10/08

Éter


Somos como plumas,
nos aferramos fuertemente a algo.
En un revoloteo salimos volando,
caemos, lento flotamos hasta el suelo,
ahí nos quedamos.
Los demás pasan sobre nosotros
sin siquiera mirarnos.
Nos pisotean, nos ensucian…
Nos ignoran.
Estáticos nos convertimos
en despojos, restos de la vida.
Ahí tirados lloramos…
Nos damos por vencidos
y nos dejamos morir.
Alguien se detiene a nuestro lado,
nos mira, sonríe y nos levanta,
para algún día
volver a dejarnos caer.
Somos como plumas.

Al final, van a morir

Tristes son las astillas que le entran a uno, como lo son los hombres cuando se enteran que algún
día van a morir. ¡Pobres! Son tan ingenuos. Se tapan la cara y lloran, no por morir, sino porque
saben que se van a quedar solos. La idea de soledad les causa insomnio. No tienen valor para
hablar del más allá, pero ¿qué hay más allá? Se aterran, sufren y lloran por algo que no conocen
y, que tal vez, ni siquiera existe. Mejor vivan sus vidas, sigan regocijándose en sus placeres y
vanaglorias, después de todo, de poco les sirve lamentarse, al final, van a morir. Yo los veo ahora,
y los veré ese día en que, ya sepultados, las lozas de sus tumbas se cubrirán de olvido, el día en
que ni los insectos los visitarán, pues al final, van a morir.

17/10/08


El día que decidí ir a mi primer coloquio de Filosofía no pensaba en vacas auto pisteras, ni en ebrios consuetudinarios, menos en giros y vueltas finalizadas en la misma ruta con siete años de mala suerte por un espejito cabeceado, en María Juana, si, un poco nada más.

Los conceptos de cuarto y teléfono los aislaba, no conocía los extraños caprichos de un padre de meter a su hija en un teléfono con cuarto, y jacusi, claro.

Las pijamas, las creía para dormir y no como atuendo de cantina, para una cumbia mal bailada.

6 en 3, y 3 en una.
Multísonos para cada tendencia auditiva.
Escribo a oscuras, al regreso de la aventura.

Y la niebla, y las vacas, blancas, cafés, grises, se mezclan, se funden en la historia mil veces relatada, alterada dos mil.

Cuatro días son mucho para 10 minutos y un lápiz del número 2.

Los ojos de todos caían al suelo, rebotaban, pero no interrumpían a las hojas leyendo a los filósofos.

Y entre el plano ontológico y el trance, entre el trace y el plano tangible, entre la ciencia y la cultura, la epistemología y la matemática, entre los súper hombres y los semidioses, entre las espantosas flores blancas y los duendes borrachines en la casa del cerro, no atinaba a dormir.

El ligero hipo de borracho brotaba carcajadas después de 3,4,5 vasos o 1,2 garrafones de pulque, el guitarrazo cósmico y el trompetazo galáctico desentonaban con la embriaguez.

Y resulta que somos 7:

7 días para crear un mundo
7 personas en una sola
7 pecados capitales
7 años de mala suerte
7 horas de camino
7 filósofos en una camioneta
7 frases de 7 sietes

Y como diría la señorita Sarcasmo:
-5 palabras que definen el coloquio: Tacos, cerveza, Torres 5, Pulque y Mota.

15/10/08

Fotografías

Triste despedida, seco beso.
Un cigarrillo en la mano izquierda, la vista en el suelo.
Ligera lluvia cubre los lentes e impide ver con claridad.
La mente, una telaraña de ideas.
La boca murmura una canción que estaba perdida en el tiempo.
Atrás: ecos, risas, charlas.
Al frente: tristeza, llanto desesperación.
Tres hombres con gabardina en la esquina.
El cigarrillo se consume.
Curioso como sale el humo de la boca.
Distracción, las descuidadas uñas dan al humeante la apariencia de olvido.
Ropa cubierta con estrellitas que brillan al encontrarse con las luces de los autos.
La mano sostiene una colilla, ésta, seguirá su vida en algún hueco de la cantera.
Un niño pide un peso.
¿Qué cuesta dárselo?
-No tengo- expiran los labios.
Compañera, la Soledad.
Siguen cayendo millares de agujitas, que se rompen en millares más.
La compañera pide otro cigarro, la pobreza se lo niega.
Los sentimientos se amontonan en el pecho, se empujan unos a otros.
Finalmente, se asoman los cristales, patinan en las mejillas y se accidentan al llegar al mentón.
Luz roja, avance.
Ahora verde, espere.
Roja.
Vamos llegando.
Sacar dotes de actuación.
Dos metros antes de la puerta, sacude cabello y cambia semblante de melancolía por indiferencia.
-Ya llegué- y una sonrisa.

16/8/08

Lili tiene sólo 5 años, parece una niña normal, tal vez un poco adelantada a su edad, antes de entrar al kinder ya sabía escribir su nombre completo, casi leer y siempre ha detestado rellenar dibujos simples con sopa y pegamento. No llora cuando su madre la deja en la escuela y no tiene amigos. Los demás niños juegan siempre, corren y caen, se raspan, lloran, rien.. Lili sólo observa desde una esquinada jardinera mientras come su lunch, no suspira, no le afeta, en realidad, que los niños no la inviten a las atrapadas, al avión o a saltar la cuerda, los cree un poco tontos.Lili tiene sólo cinco años, parece una niña normal, tal vez, sólo un poco adelanta a su edad.

4/8/08

Azul

Azul el mar bajo mis pies desnudos.

Azul el cielo que cuida tus pensamientos.

Azules los ojos que nos miran sin juzgarnos locos.

Azul la marca de la muerte durante el invierno.

Azules las gotitas de lluvia en la montaña.

Azul la pelusa debajo de la cama.

Azul el príncipe de los cuentos.

Azul la tinta de la carta que no termino de escribir.

Azul la boina del hombre del café de la esquina.

Azul el humo del habano recién encendido.

Azules la escoba y el recogedor de la habitación nunca limpia.

Azul el uniforme del gordo rosquillero.

Azul el fondo de pantalla.

Azul el fondo de mis pensamientos.

Azul el fondo del océano.

Azul el infinito.

Azul el contorno del botón "SUBIR FOTO".

Azul la canción de Real de Catorce.

Azul quisiera ser el beso de Oceransky.

Azul te juro mi alegría.

Azul la luz en el mar hace dos noches.

Azul quiero beber tu sangre.

Azul te veo.Azul te beso.

Azul te desnudo.

Azul.

23/7/08

El aroma a cigarro

le da cierto misticismo al lugar,

siluetas femeninas

se instalan en diferentes sitios,

las letras,

líricas depresivas

alargan caras

y dan paso

a pocos humores medio pálidos.









20/6/08

El señor de los mocasines brillantes sentado frente a mi

Me atrapó esa figura,
esclavizó la mirada.

Cómo relucían los zapatos de charol,
elegantes;
cómo cegaba la impecable camisa blanca
si ningún pliegue que rompiera
con la línea del suave algodón.

La boina negra
coronando delicadamente
la cabeza calva.

Rostro de varios lustros
decorado con una mueca
semejante a la sonrisa.

El comentario muy de época.

La confianza total escurre del ser,
para rellenar los detalles,
un rosario al cuello.

Todo él, hombre, en blanco y negro.

Facia erudita
humor de los viejos,
y esos brillantes mocasines,
los mocasines brillantes.

Ese hombre me inspiró,
hasta que el botón rojo
abrió,
casi magicamente,
la puerta de la combi,
se bajó,
y se llevó con él
todas las palabras.