Entrad Hijos Mios

Sientáte y disfruta del paseo...

Tu pensamiento no volvera a ser el mismo...

De Mente siniestra poetiza...


Demente y siniestra poetiza ...

Elógiame Locura Mia

Elógiame Locura Mia
Sueños Ajenos Duermen en mi Alcoba

17/10/08


El día que decidí ir a mi primer coloquio de Filosofía no pensaba en vacas auto pisteras, ni en ebrios consuetudinarios, menos en giros y vueltas finalizadas en la misma ruta con siete años de mala suerte por un espejito cabeceado, en María Juana, si, un poco nada más.

Los conceptos de cuarto y teléfono los aislaba, no conocía los extraños caprichos de un padre de meter a su hija en un teléfono con cuarto, y jacusi, claro.

Las pijamas, las creía para dormir y no como atuendo de cantina, para una cumbia mal bailada.

6 en 3, y 3 en una.
Multísonos para cada tendencia auditiva.
Escribo a oscuras, al regreso de la aventura.

Y la niebla, y las vacas, blancas, cafés, grises, se mezclan, se funden en la historia mil veces relatada, alterada dos mil.

Cuatro días son mucho para 10 minutos y un lápiz del número 2.

Los ojos de todos caían al suelo, rebotaban, pero no interrumpían a las hojas leyendo a los filósofos.

Y entre el plano ontológico y el trance, entre el trace y el plano tangible, entre la ciencia y la cultura, la epistemología y la matemática, entre los súper hombres y los semidioses, entre las espantosas flores blancas y los duendes borrachines en la casa del cerro, no atinaba a dormir.

El ligero hipo de borracho brotaba carcajadas después de 3,4,5 vasos o 1,2 garrafones de pulque, el guitarrazo cósmico y el trompetazo galáctico desentonaban con la embriaguez.

Y resulta que somos 7:

7 días para crear un mundo
7 personas en una sola
7 pecados capitales
7 años de mala suerte
7 horas de camino
7 filósofos en una camioneta
7 frases de 7 sietes

Y como diría la señorita Sarcasmo:
-5 palabras que definen el coloquio: Tacos, cerveza, Torres 5, Pulque y Mota.

15/10/08

Fotografías

Triste despedida, seco beso.
Un cigarrillo en la mano izquierda, la vista en el suelo.
Ligera lluvia cubre los lentes e impide ver con claridad.
La mente, una telaraña de ideas.
La boca murmura una canción que estaba perdida en el tiempo.
Atrás: ecos, risas, charlas.
Al frente: tristeza, llanto desesperación.
Tres hombres con gabardina en la esquina.
El cigarrillo se consume.
Curioso como sale el humo de la boca.
Distracción, las descuidadas uñas dan al humeante la apariencia de olvido.
Ropa cubierta con estrellitas que brillan al encontrarse con las luces de los autos.
La mano sostiene una colilla, ésta, seguirá su vida en algún hueco de la cantera.
Un niño pide un peso.
¿Qué cuesta dárselo?
-No tengo- expiran los labios.
Compañera, la Soledad.
Siguen cayendo millares de agujitas, que se rompen en millares más.
La compañera pide otro cigarro, la pobreza se lo niega.
Los sentimientos se amontonan en el pecho, se empujan unos a otros.
Finalmente, se asoman los cristales, patinan en las mejillas y se accidentan al llegar al mentón.
Luz roja, avance.
Ahora verde, espere.
Roja.
Vamos llegando.
Sacar dotes de actuación.
Dos metros antes de la puerta, sacude cabello y cambia semblante de melancolía por indiferencia.
-Ya llegué- y una sonrisa.

13/9/08







Aquí, posa tus labios
en mi piel.

Sueños Veraniegos

La lluvia que galopa sobre las ventanas como multitudes de caballos me despierta. Tirada sobre la cama veo pasar los sueños e ilusiones, todo pasa, pero la soledad permanece. Todo ha quedado allá, el bosque de rosas marchitas, el cielo plomizo que caía aplastante sobre mi cabeza y las cenizas de lunas vestidas de luto. Otro sonido me regresa a la realidad, algo estalló... ¿Serían las botellas? ¿Sería alguna taza?, no, creo que no, pareció ser algo en mi.. igual que un insecto que, cansado de la vida, bebe el vino de la muerte, yo, cansada de la tierra, subiré con una escalera hasta las estrellas, me haré una casita de papeles y humo. Beberé leche y dormiré inmóvil toda la noche, hasta que otra manada de gotas me vuelva a provocar el delirio que este insomnio me hizo escribir.

Lilith

Viene a mi mente un recuerdo del futuro.
No lejano, no cercano.
En la montaña de la vida me siento, contemplo el pasado, las estrellas y la luna.
Tiemblo.
Suspiro.
El viento me acaricia y me llama por mi nombre, el verdadero nombre que me pertenece.
Detrás de mi se acercan las sombras.
Me llaman y expanden sus brazos para recibirme.
Es tiempo de dejar la cárcel de la humanidad y el cuerpo sepulcral.
Es tiempo.
Con la sangre se cerrará el pacto.
No estoy sola, mi padre me coloca las alas que me harán libre eternamente.